Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

sábado, 24 de agosto de 2013

Cenital, de Emilio Bueso (Reseña nº 542)



Emilo Bueso
Cenital
Ed. Salto de Página, 2012.
Segunda edición, 2013.

No se puede negar mi agrado frente a las anteriores obras de Emilio Bueso (Castellón, 1974), un narrador vibrante, cuidado y de una contemporaneidad llamativa.  Su anterior novela, Diástole (de la que se ha realizado una crítica en el blog de esta revista) fue galardonada con el premio Celsius. No obstante, Cenital es, por el momento, la obra que le ha proporcionado mayor reconocimiento fuera de los círculos de terror habituales (ya camina por una segunda edición), hecho comprensible debido a lo impactante y cercano de su temática.  

Bueso es un autor directo, detallista e integral, que busca una calidad literaria más allá de la mera anécdota del argumento. El propio título, Cenital, refiere a múltiples rasgos metafóricos de la obra: el punto de vista del narrador y algunos personajes, superior y omnisciente; un retrato de nuestra civilización que se asoma al abismo de la catástrofe maltusiana; y también el enclave en el que se desarrolla la mayor parte de la acción. 

Salgo a por tabaco. Espero recolectarlo en primavera.

De esta forma, el libro articula su discurso en tres voces interrelacionadas e intercaladas cuyo punto central es la ecoaldea situada en los bosques de Castellón (con esto se recuperan elementos ya presentes en la primera obra, Noche Cerrada, de cierto matiz simbólico: carrascales, instrumentos de madera de naranjo, etc.). Estas tres perspectivas se centran en: los acontecimientos de la comunidad cuando unos extraños del exterior alteran su equilibrio; las reflexiones de un narrador, omnisciente aunque mediatizador, sobre el pasado de los habitantes y cómo terminaron formando parte de la ecoaldea; por último, las entradas del blog (políticas y sociales, muy críticas respecto a la situación alarmante en la que vivimos) en las que el mesiánico líder no electo de apodo Destral (también el no electo protagonista de toda la trama) anima a unirse al Proyecto Cenital. Estas soflamas están realizadas con tal impactante eficacia, y resultan tan cercanas, que muchos lamentarán que sólo se trate de una ficción novelada. 

Con el trasfondo de una España devastada por una catástrofe maltusiana debido al súbito e integral agotamiento de las reservas de petróleo (situación que los poderes fácticos han mantenido oculta), la obra expone las facetas humanas más animales y crueles del hombre. Lo poco que queda de los gobiernos está representado por fuerzas paramilitares empeñadas en mantener un estado represivo y rapaz en el que la gente pierde la cordura y se entrega a la involución, el canibalismo, y la crueldad. La temática de la supervivencia, las situaciones límite y también la transformación personal que todos podemos dar, en sentido positivo y negativo, se unen a las perspectivas de formar una nueva civilización respetuosa y autosuficiente. El clásico homo homini lupus no se centra tan sólo en el escenario apocalíptico, sino que resulta más escalofriante en la descripción de situaciones comunes y actuales en nuestro tiempo (lo vemos todos los días en los telediarios: generaciones nini, trabajadores atrapados por sus hipotecas debido a los engaños bancarios, democracias ilusorias…) que conducen, en el futuro, a ese mundo postcontemporáneo casi neomedieval donde resiste la ecoaldea.

La humanidad es una bicicleta sin frenos sobre la que pedalea cuesta abajo un niño lelo.

En lo formal, el autor sigue siendo fiel a su prosa directa trabajada en su aparente descuido coloquial e impactante, capaz de convertir el realismo sucio en el lirismo más puro y trascender lo narrado mediante un discurso muy actual, irónico, repleto de anfibologías y cambios de registro sorprendentes. Ésta es una novela más cercana por temática y estilo que la anterior que, no obstante, resultaba más cruda y más oscura: el léxico es, en comparación, más accesible para un público sensible al realismo sucio previo.
Si se puede señalar algún aspecto ¿negativo? es que tanto la historia como determinados personajes daban para mucho más. Uno se queda con ganas de seguir ahondando en sus desventuras y sus psiques. En algunos lectores puede dejar la impresión de que estamos ante varios y geniales relatos breves bien unidos, más que ante una visión multifacetada, aséptica e integral propia de La Colmena.  También hay ciertos detalles que el autor no aborda pero que me plantean incógnitas interesantes, como es el caso de los libros. Prácticamente no se hace referencia a los mismos. Me interesaban qué volúmenes hubiera salvado Bueso para la biblioteca de Cenital en un homenaje al clásico de Bradbury Fahrenheit 451

Aún así, no suele errar el tiro.

Físicamente, el volumen está muy bien editado. El papel, color crema, es muy grueso, rugoso, agradable al tacto, sin erratas y de márgenes generosos. La imagen de portada, más que sugerente, es obra de Christian Nadales: una gasolinera abandonada bajo un cielo gris que amenaza tempestad. La segunda edición se acompaña de una faja indicativa. 

En resumen, una novela entretenida y bien estructurada, que plantea, mediante nuevas perspectivas y en un entorno nacional, los clásicos temas de la literatura prospectiva y postapocalíptica y también de la crítica social. No dudo de que siga atrayendo a más lectores con el tiempo por su frescura y su brillantez narrativa. Animo al autor a recuperar en el futuro este universo y desarrollar algunos de los personajes, como el montero Carnaval; se merece una novela propia.


Fernando López Guisado