Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 21 de junio de 2013

La vida para principiantes, de Slawomir Mrozek

Slawomir Mrozek
La vida para principiantes. Un diccionario intemporal
Editorial Acantilado, 2013

La obra literaria de Slawomir Mrozek (Polonia, 1930) está dividida entre sus trabajos dramáticos y sus piezas narrativas, siendo los primeros los que más reconocimiento le han valido a nivel mundial. No obstante, sus relatos hiperbreves son dignos de ser considerados entre los mejores del género.

De él ha dicho Ronald Pohl que es el Groucho Marx de la razón universal. Slawomir lo desmintió aduciendo que nunca había tratado de ser gracioso. Acertada o no, la opinión de Pohl incide en resaltar la doble faceta de Mrozek como inteligente humorista y como escritor lúcido y atinado, cuyos breves escritos responden a una necesidad vital de criticar el mundo que lo circunda. Un mundo, que como el propio autor reconoce, le parece inexacto y con el que contrae un desacuerdo que le sirve de fuente inagotable de temas narrativos. 
 
Esta antología de microrrelatos sigue la estela de otros de sus libros anteriores, como ‘Juegos de azar o ‘El elefante’, también pulcramente editados por Acantilado. Pequeñas historias, que a menudo se aproximan a la categoría de comentario a pie de página, en las que se destila un humor lacerante, ácido e irreverente. Es Mrozek un autor desternillante que se sirve del género del microrrelato en su vertiente más jocosa para desmontar las convenciones sociales y poner así de manifiesto la cara más estúpida de la raza humana. Kafkiano a veces, se parodia a sí mismo y a su propia escritura con la mera intención de convertir la chanza en el instrumento más adecuado para trivializar sobre cualquier asunto y desacralizarlo. Sin embargo no se advierte la motivación de crear una nueva escala de valores o el intento de asentarse como moralista. Al contrario, el autor de ‘La vida difícil’ parece entablar un diálogo consigo mismo a través del lector para poder explicarse los mecanismos que rigen la sociedad y dinamitarlos, o sea, comprenderlos. Hay en todos los cuentos de Mrozek un análisis de los defectos y de las deficiencias de los hombres y de la sociedad. Hay crítica. Pero a través de una fina capa de humor de aparente envoltorio sencillo que se adentra con acierto por las hendiduras de la razón y de lo pragmático. Los cuentos de Mrozek son pequeñas flechas lanzadas en un estilo llano, con inteligencia e inconformismo hacia el hombre contemporáneo.

Hay en estos cuentos de corto recorrido un análisis de facetas muy variadas: la cultura, el arte, la política, las instituciones, las costumbres... En este sentido, sabe Mrozek valerse de objetos cotidianos (como los muebles de una habitación en el cuento ‘La revolución’) para decontruir la realidad y ridiculizar la propia naturaleza humana. Uno no puede evitar pensar en el teatro del absurdo o en las hilarantes páginas de Woody Allen en ‘Como acabar de una vez por todas con la cultura’. Un libro que, como este, arremete contra todo: el arte, la psicología, la juventud, la avaricia, las ideologías o la propia incongruencia que se impone en nuestro mundo para el que el escritor comprometido solo encuentra una respuesta: escribir un buen libro y hacernos reír, o sea, pensar.

Pedro Pujante

PD: Esta es la reseña 526 desde que la sección Acantilados de papel nació.