Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

lunes, 1 de abril de 2013

La valija


-¡¡¡Quiero mi valija!!!!- Gritaba la mujer sacudiendo su opulencia corporal en un ritmo desenfrenado.
Tres hombres de civil con anteojos oscuros se acercaron a ella. Uno de ellos sacó una credencial y ole dijo – Buenos días señora, somos la policía del aeropuerto. Queremos que nos acompañe a la sala VIP para conversar con usted. Por favor no se exalte queremos ayudarla.
La mujer los siguió por un largo corredor hasta una sala vidriada donde se podían ver los aviones yendo y viniendo a sus diferentes destinos.
El hombre le acercó a la mujer una taza de café y comenzó a preguntarle
-¿Señora cuando se dio cuenta que esa no era su valija?-
-Subí en el aeropuerto de Maracas rumbo aquí, sin escalas. Cuando llegué fui a retirar mi valija y vi que no era esa –
-¿Como era su valija?-
- Igual que esa marrón de cuero, antigua con una estampilla que decía mi nombre Estela Mayol-
-¿Y por qué se dio cuenta que no era su valija?-
-Porque cuando quise abrir el candado la clave, mi clave, no coincidía. Nadie en la compañía sabe darme una explicación ni decirme dónde está mi valija – concluyó la mujer con mirada suplicante.
El hombre levantó el teléfono y pidió hablar con el jefe. Mantuvo un murmullo breve y codificado. Cuando terminó se dirigió a la mujer nuevamente
-Señora su valija fue localizada en el aeropuerto de Maracas. Mañana llegará aquí. Mientras tanto la compañía le pide disculpas y le ofrece hospedaje en el hotel del aeropuerto. Todo por cuenta de la línea aérea. Nosotros estaremos cerca suyo para cuidarla y que todo se cumpla –
-¡Muchas gracias! ¿Cómo era su nombre?-
-Mi nombre es Elías y el de mis compañeros Carlos y Luis –
-Mucho gusto muchachos- dijo la señora mientras les extendía la mano
-Mañana vendremos a buscarla y una vez que recupere su valija la llevaremos a su casa en un remise que, por supuesto, corre por cuenta de la empresa aérea.




A la mañana siguiente Estela Mayol recuperó su equipaje y llegó a su casa en un remise.


La mujer está sentada en el sillón de respaldo ampuloso. Levanta el teléfono y dice
-Elías: ¿Elías, llegó mi valija?-
La voz del otro lado responde:
-Sí Señora y el contenido fue enviado según sus directivas-


Nora Ibarra