Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 18 de abril de 2013

Escraches

Para que en el futuro exista el crédito,
¿debemos acabar con los escraches?
Da mucha grima ver a los políticos
sufriendo la coacción de turbias turbas
frente a sus propios domicilios. Nadie
debería acosarlos en su casa.

Pero da pena ver perder la casa
a los que no disponen ya de crédito.
En realidad, no les ayuda nadie,
por eso mismo están haciendo escraches
y se les tilda de 'violentas turbas'
en la prensa leal a los políticos.

'Ada Colau acosa a los políticos'
dice la prensa que nos llega a casa;
'es una terrorista que usa turbas
contra la democracia'. Niego el crédito
a tanta tinta tonta y antiescraches
mientras la gente no le importa a nadie.

Primero dieron crédito a un don nadie
para que se lucraran los políticos
y ahora se lanzan contra los escraches,
que son la forma de protesta en casa
de los políticos de poco crédito
que fusiona la furia de las turbas.

Humanas aves en nocturnas turbas
se manifiestan sin que pueda nadie
refutar su razón, hurtarles crédito.
Lo han intentado esbirros y políticos
leguleyos que barren para casa.
Si criminalizando los escraches

pretenden acabar con los escraches,
solo podrán enardecer las turbas
y alguno de ellos llegará a su casa
una tarde tranquila y un don nadie
le dirá qué merecen los políticos:
'Se merecen que no les demos crédito'.

Doy crédito a la acción que los escraches
hacen con los políticos de casa.
Colau guía a las turbas como nadie.

Luis Miguel Rubio Domingo